La nutrición es el combustible del ciclista. Antes de salir a rodar es importante preparar al cuerpo con alimentos ricos en carbohidratos de absorción lenta como avena, pan integral o pasta, que proporcionan energía sostenida. También se recomienda incluir frutas como plátano o manzana, además de una correcta hidratación.
Durante la rodada, sobre todo en salidas de más de una hora, el cuerpo empieza a gastar sus reservas, por lo que conviene llevar snacks ligeros como geles energéticos, barras, frutos secos o bebidas isotónicas que repongan electrolitos. Mantener una ingesta constante cada 30–45 minutos evita la fatiga y mejora el rendimiento.
Al terminar, la recuperación es clave. Lo ideal es consumir una mezcla de carbohidratos y proteínas en los primeros 30 minutos posteriores, como un licuado con leche, avena y fruta, o un sándwich de pollo con pan integral. Esto ayuda a reponer glucógeno, reparar fibras musculares y acelerar la recuperación para la siguiente rodada.